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hiciera en los festejos del Bicentenario?
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en las conmemoraciones?
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Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución?
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Todos tenemos algo que
contar, en cada familia es posible que exista algún recuerdo, documento
o fotografía que nos permitan conocer mejor nuestra historia, si la
quieres compartir con nosotros envíala a
bicentenario@gomezpalacio.gob.mx ó entrégala al Comité de
Festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la
Revolución, en la Presidencia Municipal de Gómez Palacio, primer piso,
para copiarla o escanearla y de inmediato se te entregará.
Antes que nada los felicito
por este tipo de espacios dedicados a nuestra historia; sobre todo a la
revolución. La gente se esta olvidando de lo importante que fue este
movimiento y de los ideales por los que tantas personas lucharon y
dieron su vida, y de alguna manera este tipo de espacios aportan a que
se mantenga vigente la historia.
Como comentario, falta la biografía de Fierro y de Felipe Ángeles.
Como dudas… ¿de donde eran originarios en su mayoría los soldados que
integraban el ejército federal?
La División del Norte tenia alguna insignia o algún símbolo que los
identificara y si lo tenían cual es?
Espero me puedan aclarar estas dudas...Atte. Fabián Palacios 25 años.
Respuesta
INSIGNIAS UTILIZADAS POR LA DIVISIÓN DEL NORTE
Después de la
estructuración en forma, del ejercito de pueblerinos, rebeldes y
campesinos, el 29 de septiembre de 1913, en La Loma, Durango., se firmó
el acuerdo entre los integrantes de este ejército para conformar la
División del Norte y nombrar a Francisco Villa su jefe, adoptando el
grado militar de General de División. A la vez se denominaron brigadas a
los grupos de soldados de artillería, infantería y caballería con
nombres como la Brigada Juárez, la Brigada Hidalgo, la Brigada Zaragoza,
etc., Estas, estaban comandadas por generales como Tomas Urbina,
Maclovio Herrera, entre otros, que también asumieron este rango dentro
de la estructura de la División del Norte. Algunos ya antes habían sido
nombrados jefes militares durante el gobierno de Madero.
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Generales, jefes y oficiales se distinguían
portando su rango en las hombreras y en el frente del tocado.
La División del
Norte tenía también dentro de sus consejos militares y estado mayor,
una serie de reconocimientos e insignias que eran entregadas a
aquellos generales, jefes u oficiales que fueran merecedores a ellas
por sus acciones en campaña. La mas reconocida es la “Medalla de los
Artilleros de la División del Norte” con la que Villa posa para una
fotografía con su uniforme negro de gala. |

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Durante la campaña
maderista se portaban distintivos metálicos en las solapas de los
sacos, como signo diplomático de ser un miembro de le rebelión
maderista, con leyendas como “sufragio efectivo - no reelección”
1910.
El escudo
representativo de la División del Norte era utilizado en las
banderas de las brigadas, los documentos y actas oficiales del
cuartel general o del general en jefe. La papelería era formalizada
con un sello de este escudo; hasta en los trenes, locomotoras,
tanques, jaulas, y demás vagones ferroviarios eran pintados con este
escudo.
Finalmente, se
cuenta que en batalla se utilizaban signos distintivos para
diferenciarse del enemigo, tales como remangar una de las mangas del
uniforme, portar paliacate al cuello o el sombrero colgado a la
espalda.

Colaboración de Luis Raúl Lozano Muela |
Avilés y
las tijeritas
Cuando el 29 de septiembre
de 1913, se estaba creando la División del Norte en la Hacienda de la
Loma y nombrando a Francisco Villa como General en Jefe de la División
del Norte del Ejército Constitucionalista, se contaban más de 5 mil
combatientes acantonados en los alrededores de la sede de este
encuentro; mas de 5 mil guerrilleros que nada bueno presagiaban y esto
lo sabían bien los defensores federales de la plaza en la laguna.
Los vecinos que habitaban
los pobres caseríos de Avilés- más por asares del destino- tuvieron que
convivir con las tropas federales y temer a la vez, lo que en su momento
sería, el terrible ataque de los revolucionarios, comandados
directamente por Francisco Villa.
Entre esos vecinos, se
encontraban Doña Petrita Alvarado y su hija, la niña Donaciana Villalba,
bisabuela y abuela respectivamente del que esto escribe, quienes
tuvieron la oportunidad de conocer y convivir con el general Felipe
Alvírez, jefe del destacamento federal acantonado en el lugar, y quien
desde ahí, hostigaba con artillería a los villistas que se encontraban
agrupados en la Hacienda de la Loma, en Lerdo, Dgo., destinada en su
tiempo a la producción de vino.
Cuando Villa encabeza el
ataque contra Avilés por el margen derecho del río Nazas, camino a tomar
Torreón, utilizó artillería para provocar una rápida derrota a los
federales. Los cañonazos ocasionaron terror entre la población.
Donaciana y su madre, solo acertaron a cubrirse debajo de una modesta
mesa de madera, para evitar que los pedazos de techo que caían, les
causaran daño.
Para mitigar el pavor que
sentían, preparaban “pico de gallo” muy picoso, con chile, tomate y
cebolla, el cual era consumido a puños, para tratar de controlar el
miedo y los nervios que provocaba el bombardeo. Donaciana recordaba, que
en algún momento de la refriega, las visitó el general Alvírez para
despedirse y les dijo:
-“El fin es inevitable;
están por entrar…no tengo otra cosa que dejarles de recuerdo, de alguien
que las estima, mas que esto, gracias por todo”- y les obsequio unas
pequeñas tijeras “sacabalas” que usaban para ayudar a los heridos por
plomo.
De acuerdo con los
testigos, entre ellos mis antepasadas, el general Alvírez, en un acto de
honor- nunca de cobardía- para evitar ser apresado por Francisco Villa,
tomó su revólver y se disparo en la boca. No pocos historiadores,
comentan que fue muerto por los atacantes.
El avance villista fue
impecable. En muy pocas horas, Torreón fue tomado por segunda vez.
Hace ya varios años, en una
plática con algunos, aún vivientes, revolucionarios, con un desplante
uno de ellos me dijo:
-“¿El general Alvírez? …ese
señor nunca existió, está usted mal joven”-
En eso, alguno de los
ancianos ex-revolucionarios le dijo:
- “Si existió, fue aquel
sacatón que se disparó la pistola cuando mi general Villa iba entrando
en Avilés”-
El otro solo alcanzó a
decir –“aaah”-.
Ahí seguirán las tijerillas
y ahí seguirá la historia, esperando seguir siendo interpretada,
revisada y corregida.
Raúl Antonio Meraz Ramírez |